Implementaciones ágiles funcionando cuanto antes.
Nunca tres meses de proyecto sin nada funcionando. Siempre hay algo en producción antes de la semana cuatro.
Cómo trabajamos
No proponemos una transformación general ni una herramienta antes de conocer el proceso. Empezamos por un cuello de botella concreto, establecemos una línea de base, instalamos un alcance controlado y usamos el resultado para decidir qué sigue.
Las cuatro fases de un cliente
El proceso no termina al publicar una automatización. Incluye relevamiento, puesta en producción, operación y decisiones de mejora.
Recorremos la empresa proceso por proceso: quién hace qué, con qué herramienta, cuántas veces por semana y cuánto tarda. El entregable es un caso de negocio con los procesos ordenados por lo que cuestan, no un informe técnico.
Se automatiza primero lo que más duele, no lo más fácil ni lo más lindo de mostrar. Si un proceso no puede estar andando en tres semanas, está mal recortado y se parte en dos.
Monitoreo, alertas y ser el número al que llamás cuando algo se rompe. Las APIs cambian, tus sistemas cambian, y un flujo sin mantenimiento se rompe en meses.
Mostramos los números del trimestre y proponemos el escalón siguiente: más procesos, un tablero, un núcleo contable en vivo. Solo cuando ya nos viste trabajar.
Primera decisión
Una semana adentro Una decisión concreta.
No es una reunión comercial, una demo ni el diagnóstico gratuito. Durante una semana entramos en la operación real y convertimos los problemas observados en un caso de negocio priorizado.
El diagnóstico y la auditoría no son lo mismo. El diagnóstico ayuda a reconocer señales en tres minutos. La auditoría valida esas señales con datos de la operación y prioriza una inversión.
Una semana de relevamiento sobre el proceso real, con la gente que lo hace.
Quién hace qué, con qué herramienta, cuántas veces por semana, cuánto tarda y cuánto cuesta el problema.
Un caso de negocio con los procesos ordenados por lo que cuestan. No un informe técnico.
Una recomendación concreta sobre dónde intervenir primero. La implementación se decide después.
Cómo entregamos
Cuatro principios que no cambian con el proyecto. Son la razón por la que siempre hay algo en producción antes de la semana cuatro.
Nunca tres meses de proyecto sin nada funcionando. Siempre hay algo en producción antes de la semana cuatro.
Si no tenemos el número de base, no automatizamos. Sin eso no hay forma de demostrar lo que hicimos ni de defender el fee.
Todo flujo lleva alerta de error. Nos tenemos que enterar antes que vos, siempre.
No existe el flujo “del equipo”. Siempre hay una persona que responde por cada cosa que está andando.
Dónde corre cada cosa
Un template, muchas instancias, cero secretos viajando.
Cada cliente tiene su propia instancia, a su nombre. Nuestra instancia no corre producción de nadie: es la fábrica, donde viven la biblioteca de templates, el control de versiones y los ambientes de prueba. Cada flujo se resuelve una vez, se versiona y se despliega a la instancia que lo necesita.
Esto contesta la primera pregunta que hace todo dueño de PyME, “¿y si ustedes desaparecen?”, con la respuesta fácil: el servidor es tuyo, los flujos son tuyos.
Tu servidor o tu cuenta, con tu tarjeta. Nosotros la operamos; vos sos el dueño de la infraestructura y de los flujos.
Banco, ARCA, CRM: los accesos sensibles no salen nunca de tu entorno.
Biblioteca de templates, control de versiones y ambientes de prueba. Ahí no corre producción de nadie.
Sin excepciones y sin apuro. Se prueba en el ambiente de prueba, nunca sobre tus datos reales.
Evidencia
Las horas son una parte del costo. También medimos errores, cierres lentos, ventas perdidas, cobranzas atrasadas, clientes sin respuesta y dependencia de una persona.
Frecuencia, duración, costo y consecuencias del proceso actual.
Los mismos indicadores, para comprobar adopción y funcionamiento.
Monitoreo, alertas y un responsable claro para cada flujo.
Se comunica el día que ocurre, no el día de la entrega.
Los resultados del período sostienen la decisión sobre el siguiente escalón.
Reglas de trabajo
La tecnología cambia según el proceso. El criterio de implementación y la forma de hablarte, no.
Puertas adentro
Vendemos automatización: no podemos ser los que hacen todo a mano puertas adentro.
Todo workflow vive en git. Quién lo cambió, cuándo y por qué se puede responder siempre.
Sin excepciones y sin apuro.
Nunca se aprende sobre los datos reales de alguien que nos paga.
“Lo vemos” no es un compromiso.
Con vos
Las horas ahorradas sirven para detectar y medir. Lo que se paga es la factura que se reprocesa, el cierre que tarda tres días, la venta perdida por stock desactualizado.
Elegimos el stack según lo que el proceso necesita. Si mañana hay algo mejor, cambiamos el motor.
Ninguna fecha ni ningún alcance antes de haber entrado a tu sistema. Toda API es fácil hasta que la abrís.
No el día de la entrega.
Empezar
Podemos empezar con el diagnóstico gratuito de tres minutos o conversar directamente sobre una auditoría.